domingo, 15 de mayo de 2011

!5 de Mayo del 2010





Que desesperación verlo en la camilla inconciente todo vendado, hinchado y con su pierna colgando por las múltiples fracturas que tenia, contuve mi llanto, lo bese le hable mucho le dije que estaba con el y que todo iba a salir bien, solo vi una lagrima desprenderse de su mirada perdida en la nada a través de sus ojos semiabiertos.
El diagnostico es gravísimo pero estable, me retiro y me obligan a volver a mi casa, me detengo en la parroquia y me avisan que nuestro sacerdote se fue al hospital con mi coordinadora, le aviso que le de el sacramento de la unción, otro  signo que me dio Dios, que reciba el sacramento, mucha gente le teme a este sacramento pero muchas veces se recuperan después de recibirlo y si se van de nuestro lado que se vallan en paz y libres de pecados, es una paz que luego vamos a tener cuando ellos partan el saber que se fueron en paz, no teman al sacramento es un mimo de Dios para sus hijos como todo sacramento.
 Bien el primer paso esta dado, reconocer que esta mal y aunque nos cueste reconocer que somos criaturas débiles expuestas en cualquier momento de nuestras vidas, no importa la edad, como me dijo una amiga” Dios nos va podando para que crezcamos fuertes en la fe y en la vida” pero  Dios que poda te mandaste conmigo.
 Aquí empieza el camino y debemos ir preparándonos aunque no nos demos cuenta El lo va haciendo.
Una madrugada me desperté en casa y decidí escribirle una carta a mi hijo contándole todo lo que sucedió para cuando se recuperase leerla juntos, eso mantiene nuestra esperanza y varios días después de su partida la leí, fue increíble como sin darme cuenta yo en ese momento que escribía pasaba de la euforia de una leve mejoría a la desesperación por una nueva caída, algo que yo no quería aceptar que el iba deteriorándose día a día, pero cuando leí esa carta me ayudo a ver lo que fue sucediendo que en esos momentos no nos damos cuenta y decimos pero si estaba bien y se iba recuperando de a poco.
Nunca debemos perder la esperanza, eso nos mantiene vivos y nos da fuerzas a nosotros los papas y a los demás, Dios nos ayuda en esos momentos difíciles.
Escribirles una carta sirve para mantenerla viva y también para después darnos cuenta de lo que fue sucediendo día a día, cosa que nos rehusamos aceptar mas tarde.
 Mis días trascurrieron desde el hospital a mi casa y a la parroquia, llegaba muy temprano para esperar el parte medico a las 12 y la visita de la mañana y me quedaba hasta la segunda visita a las 16 hs, después regresaba a mi hogar.
Cada día lo empezaba y lo terminaba con el rosario, después de la visita y antes rezaba mucho frente a la Medalla Milagrosa es increíble la paz que me daba María y el consuelo que encontraba en la oración.
En mi casa busque un rosario de sanación del Padre Gustavo E. Jamut Oblato de la Virgen María y lo adapte el acompaño todos mis días.
 Cada ves que entraba a ver a mi hijo, Dios entraba conmigo para fortalecerme y sostenerme para no desfallecer y llorar frente a el, no lloren a su lado, ellos escuchan aunque los médicos lo niegan, el vinculo no desaparece con el coma y menos el de una madre con su hijo, ellos reaccionan a nuestra voz el cordón umbilical no se corta nunca son sangre de nuestra sangre y carne de nuestra carne siempre estamos conectado con ellos, debemos ser muy fuertes y llevarles paz y consuelo, decirles que estamos bien y que todo saldrá mejor, háblenle al oído, me dicen que es lo ultimo que se pierde, háganlo tranquilamente como si lo arrulláramos para dormir, jamás dejen de decirles que los  amamos, bésenlos, acaricien su cuerpo, cuéntenle cosas bellas que le trasmitan paz, recen junto a ellos lean pasajes bíblicos de sanación.
En su rostro cuando le leía se reflejaba paz, encontraran bellos salmos y pasajes para ellos.


sábado, 14 de mayo de 2011

Ya paso un año y....

Ya paso un año y.......

de Pato Folken Fanelia, el Sábado, 14 de mayo de 2011 a las 19:36
Ya hijo hace un año de aquel accidente que te sumergió en un sueño eterno del que no despertases nunca, mirando para atrás puedo ver sin temor a equivocarme, que la justicia en este país no existe para los pobres, nunca en este sistema tendremos justicia por tu muerte, el asesino estará gozando su victoria en su hogar y yo aquí sigo tratando de curar las heridas que me dejaron tu partida. Yo lo supe desde el primer momento en argentina la gente maneja un auto sin tener conciencia que es un arma y la justicia sigue sin hacer nada, cuantos hijos mas tendrán que morir para que esto cambie, cuantos amor? Dicen algunos que seguro no podrá dormir por lo que izo, no lo creo y si no duerme, yo no vivo y que? Y que espera la medalla al merito, muchos dicen que estoy mal, y lógico como voy a estar si te arrebataron de mi lado? Alguien se puso en mis zapatos por un instante? Quien puede decir como debo estar? Quien me puede juzgar mi tristeza, mi dolor, mi angustia, quien? Y como esas tantas cosas tengo que escuchar, tantas, pero lo que no dicen es que yo le pongo ganas y cada ves que me trato de levantar me tiran para abajo y la subida se hace cuesta arriba y es muy dolorosa, es fácil subir cuando en la meta te encontras con tus objetivos, pero que difícil es cuando subís a sabiendas que arriba no vas a encontrar nada, que nadie se va hacer cargo de tu muerte, que nadie va a ser sentenciado por tu muerte y todo va a quedar guardado en el cajón del olvido. Se piensan algunos que me importa el seguro, que equivocados están me interesa tu vida, que ya no la tengo y todo el oro del mundo no te van a devolver a mis brazos. Como opina la gente sin saber, como es la gente y como es la justicia que tienen que esperar que yo diga si a lo que me da el seguro para juzgar a esta persona penalmente así después se lavan las manos, no señores sigan tratando de comprarme pero no van a tener suerte guarden su plata así se siguen enriqueciendo a costilla de la muerte de personas inocentes que lo único mal que hicieron fue cruzarse con un loco que maneja sin respetar la vida humana, no me interesa ya mas nada solo que me dejen hacer tu voluntad y me devuelvan tu cuerpo, porque ni de eso soy dueña.
Pobres madres a las que nos arrebataron lo más sagrado, nadie vela por ellas, solo les interesa la plata y los asesinos que están vivos y seguirán matando siempre, porque a una madre a la que le quitaron un hijo, la matan día a día y no con un revolver 
y solo nos dejaron una tumba para llorarlos y llevarles flores.

Te extraño cada dia mas

Un 14 de Mayo del 2010


Doce dias para recordarte Amor, siempre estaras con nosotros y juntos cerraremos este circulo, aunque nos duela, te soltare de a poco di mi mano para que puedas descanzar realmente en paz.

TE AMO EDGAR

El día 14 de mayo del 2010 a las tres de la tarde cuando llego del colegio me dan la terrible noticia “tu hijo tuvo un accidente con la moto, esta grave” casi me muero, grite, llore y me revele.
Llego a casa agarre mi bolso y la biblia, deje a mis hijos porque mi marido no llegaba del trabajo y me fui al hospital desesperada llorando y con el corazón en la boca a mil.
Cuando llego me dan el informe, esta gravísimo y en coma, creí morir, no puede se Edgar tan cuidadoso para manejar, tan responsable, tenia que ser mentira, no puede ser cierto.
No lo pude ver hasta que lo trasladaron para una tomografía, lo veo de pasada en la camilla, creí morir y contuve mis gritos de desesperación.
No era mentira el estaba destruido en una camilla e inconciente.
Bien aquí empezó el principio del fin de mi hijo mayor Edgar
Mi hijo en la ambulancia trasladándolo con el riesgo que esto implicaba, yo agarre mi rosario que como siempre lo tengo puesto, llegan los familiares y me retiro buscando paz encuentro la imagen de La Medalla Milagrosa, me arrodillo y empecé a rezar el primero de muchos rosarios que recé durante doce días por el y me dieron muchas paz.
Llegaba mucha gente, dejaba el rosario y lo volvía a retomar, sentía que la virgen me entendía por el dolor que estaba pasando y me trasportaba al pie de la cruz esa imagen me acompaño toda la noche en el hospital y la invocaba para llevarle paz a mi hijo.
Llego mi mama, la abrazo con fuerzas, busco su protección como cuando era una niña, lloramos juntas casi sin hablar, no asía falta, mi corazón de madre estaba desolado, su corazón de abuela también, pero en ese dolor tan grande me consolaba como siempre.
La noche paso sin noticias hasta que me doy cuenta que trasladan a una persona, voy asía la ambulancia, era el nadie me dijo nada, solamente el personal de seguridad me pregunto si era el,( nunca le pregunte el nombre pero me ayudo mucho su testimonio)me dice el medico es un traslado de riesgo se puede morir en el, espere acá le avisamos si lo tienen que intervenir, espere allí arrodillada frente a la virgen rezando le pido por el entre llanto y desesperación, impotencia y rebeldía.
Lo trajeron luego de unas horas y lo internaron en terapia intensiva y hasta el otro día al medio día no lo pude ver.

jueves, 12 de mayo de 2011

Ho te recuerdo mas que nunca

Hoy hace un año, te veía por ultima ves, pasamos toda la mañana juntos, con Marta y Sofí en la casa, nos enseñaste a dibujar piecitos y nos reímos mucho, después fuiste a buscar tu moto y trajiste esas facturas que tanto te gustaban, y así pasamos el día, te fuiste con la tarde de aquel 12 de mayo con un hermoso beso en mi mejilla, quien iba a decir que fuera el ultimo. El beso mas difícil no es el primero si no el ultimo y con la llegada del atardecer de ese día empezaba tu atardecer a esta día para hundirte con las luces del 14 de mayo y entrar en un sueño profundo del que ya nunca mas despertaste y con tus parpados se cerro mi vida, ya nada volvería a ser igual para mi corazón de madre destrozado como se destrozaron tus huesos y todo tu cuerpo que permaneció atado a las cadenas de dolor de tu agonía, esas mismas cadenas que ataron mi alegría de vivir con esperanzas de un mañana mejor junto a mis hijos, mi triangulo perfecto.
Pero la vida quiso que se cortara una línea esa débil línea que te ataba a este mundo de maldad en donde los hombres no respetan la vida de otros ni el sufrimiento de una madre.
Hoy te recuerdo con nostalgia de aquellos días en los que éramos felices y nada podría predecir la noche que nos iba a llegar a todos y con ella el dolor y la angustia de saber que nunca mas estarás con notros.
Te amo hijo y siempre te amare y estarás acurrucado en mi corazón como cuando eras chico y te acurrucabas en mis brazos para dormirte seguro de lo que el mañana te deparara porque estábamos juntos.

lunes, 25 de abril de 2011

A once meses de tu partida



Hace once meses ya no había marcha atrás, se agotaron todas la esperanzas solo restaba esperar que tu tenue luz se disipara lentamente, todo había sido en vano, en vano fue esperar un milagro, en vano fueron tantos días de agonía, en vano las ilusiones de que volverías a casa y en vano fue tratar de creer que te salvarías, ya ni el parte medico fue como los otros, con un poco de aliciente a mi destrozado corazón, ya mis fuerzas se agotaron al verte tendido en esa cama ya casi sin vidas como suplicándome que te soltara para partir en tu viaje sin regreso a mis atormentados brazos que buscaban desesperadamente abrazarte para retenerte a mi lado, y fue en vano tratar de retener en mis manos el aire que se disipaba como tu vida entre mis dedos.
Como hace once meses mi mente y mi corazón sufren el tormento de tu partida, como si fuera ayer, en vano es esperar que el tiempo disipe mi lenta agonía que antes fue mi vida feliz y hoy la envuelve las sombras de tu muerte.
Tu recuerdo acompaño toda la semana santa desde el jueves santos, el servicio de que nos dejo Jesús, ese servicio que acompaño todos mis días en el hospital, el que me brindaron todos los que estaban a mi lado y el que de alguna manera brinde yo a los familiares que uno a uno de los seis que entraron con vos ese día del accidente, y se fueron primero que vos y yo los consolé sin saber que me consolaba a mi misma.
Y volvieron a mi esos fotogramas del pasado cuando te cuidaba en tu lecho que pronto se convirtió en tu féretro el viernes santos el dolor de María por la muerte de su hijo en el que vi mi propio dolor y se lo entregue a ella como también te había entregado a vos en sus brazos de madre para que te cuidara en tu partida.
Y la vigilia del sábado y la luz, esa vigilia como la misma que viví cuando te velábamos para darte el último adiós.
El domingo se ilumino con la esperanza de la resurrección misma de Cristo y el júbilo del buen cristiano que cree en una vida nueva, pero hoy no puedo cerrar ese círculo de muerte que me embriaga cada veinticinco desde que me dejaste sola mi amor. Quiero salir de este tormento, pero creo que aveces es en vano esperar otro milagro ese que me de paz para poder seguir viviendo.


viernes, 25 de marzo de 2011

A diez meses de tu partida

Cuantos retazos vagan por mi mente, todos lo que sucedió desde el 14 hasta el 25, se repite mes a mes, imágenes difusas otras muy reales como si lo estuviera viviendo hoy, tu rostro sin vida en la cama del hospital, tu cara que ya no era tu cara desfigurada por tanto dolor, tus ojos entreabiertos y amarillos que se perdían en la oscuridad de tu propia muerte.
Quien mas que yo podría pasar por ese momento, solo vos y yo, como cuando naciste yo te vi nacer y yo te despedí de este mundo tan lleno de injusticias y dolor.
Tu rostro hijo, como poder olvidar ese rostro que hasta hacia unos días era todo vida y alegría, ese rostro no volvió más y se fue el mismo día del accidente, y es el me consuela en sueños, y el otro me tortura cuando estoy despierta
Nadie hijo puede imaginar lo que fueron los días que precedieron tu muerte, esa muerte injusta y vil que te separo de mi lado para siempre, esa que tiño de negro y dolor el resto de mi vida.
Cuando las sombras de la muerte rondan tu existir se quedan instaladas allí para siempre no dejando salir el sol para que pueda iluminarme, solo se asoma de a ratos cuando la muerte se va a rondar otros lados en busca de mas muerte y desolación.
Estas bien puede ser el comentario de algunos amigos y yo sonrío entre dientes y mi corazón se desangra en negras gotas de sangre que dejo tu partida y trato de teñir un poco tal vez de alegría mi existir que ya no lo es tal porque no estas a mi lado y otra vez la sombra del dolor se apodera de mi para seguir torturándome hasta el punto de no poder seguir, mi cuerpo se paraliza atravesado por un rayo negro y oscuro de muerte.
Esa muerte que no me lleva porque no es el momento, esa que me aparto de vos porque los hombres no respetan la vida, esa que tiñe de negro mi existir porque marca su presencia y no se aparta de mi lado nunca, esa que me recuerda tu tumba porque ella es mas poderosa que la vida y muestra su poder en el dolor, en la angustia, en la desesperación, en el vacío que dejaste
Y se burla de mi cuando me desbasta su presencia cotidiana.
Muerte, maldita muerte solo tu vida y el recuerdo hermoso de tus veintiséis años a mi lado puede hacerle frente y desviarla de mi existir al menos por momentos.
Muerte maldita muerte, te llevaste lo que mas puede amar una madre en esta vida, su hijo, pero no te alegres en mi dolor, porque mi hijo te vence cuando lo siento a mi lado cada día para dibujarme un mañana con esperanzas.
Patricia Eclecia © Derechos Reservados

jueves, 3 de marzo de 2011

Los hijos que parten con la aurora, ¿adónde van?




¿Qué misteriosa llamada no han podido resistir sus jóvenes destinos? ¿Qué hicieron ellos con nuestro amor y con sus plegarias?
La noche ilógica no dejó que el alba diera a luz el día. Apenas unos pasos separan a veces la tumba del abismo. El tiempo es corto entre la sonrisa que lo arrullaba todavía ayer, y el cielo tabicado de una tumba.
El río no hallará nada de todo lo que le prometían sus sueños: la caricia ruda de las rocas, los besos de las hierbas y las hojas, el galopar por la cumbre de la montaña y por el raso indolente de los prados. -Apenas nacido, el océano ya lo ha tragado.
Los hijos que parten con la aurora nos dejan con nuestros besos perdidos y con el peso de nuestro cariño inútil. Nos dejan con ese amor que nos tritura, que arrastra sus cruces y pesares. -Nuestros besos perdidos y nuestras amarguras que, éstos sí, jamás nos abandonan.
Y se nos dice: «La vida sigue y sigue. Tenemos que seguir también con ella». Pero nosotros, con la obstinación de pobres gentes que nada entienden del fragor de su futuro aniquilado, nosotros nos preguntamos: «¡Qué importa el camino que lleva hasta la tarde si hemos de marchar sin nuestros hijos!». Aquél que roba nuestros hijos, roba también el sabor de los frutos del jardín de la tierra, roba la esperanza de las estrellas y la calma de las horas. Y hace del cielo un mármol frío donde yacen nuestras súplicas. Nuestras súplicas; ¿quién las oye? ¿Quién las oirá jamás? Si el cielo oyera las plegarias de una madre, el mármol se quebraría y su hijo volvería.
Los hijos que parten con la aurora, ¿lloran pensando en nosotros? ...¡No!, ¡escuchadme!; detrás del velo, los hijos sonríen. ¡Ya no tienen miedo, ya no sufren más! A las puertas del cielo dejaron sus lágrimas, las abandonaron en nuestras mejillas. Allá arriba, los hijos sólo saben reír. El reír de los que juegan con las estrellas, de los que juegan a trapecistas con el arco iris. No se llora cuando se juega en las dunas de las luces que ondean hasta el infinito, cuando se sabe que el infinito no desemboca en la nada, sino en otros horizontes, en otro azul, en otros cantos, en otros amores.
El tiempo de los ángeles es más corto que el de los hombres, porque los ángeles no tienen aquí su casa. Por eso son ellos viajeros de la aurora.
Cuando pases la frontera de las lágrimas y de la rebeldía, entrarás en la claridad que ese ángel te ha dejado y que tú sigues sin ver. Entonces crecerás hasta alcanzar la hora que te lleve a él.
¡Nuestros hijos son felices! Juegan a la rayuela en las calles del cielo, pero en su rayuela ya no hay infierno. ¡Son felices! Corren riendo por la movediza arena azul del firmamento. Su paso no es indeciso, ni dudoso su vuelo por encima de los rabiosos océanos, de los torrentes y volcanes, por encima del estuario del tiempo por donde van nuestros destinos.
Vuestros hijos nos hablan. ¿No los oís? Ellos nos dicen: «Si me amáis, no dudéis que sigo vivo. ¡Estoy vivo! ¿No sientes que mi mano acaricia tu rostro? ¿No sientes en tu pelo el aliento de mis besos? No hay ningún cariño inútil, ninguno de tus besos se ha perdido; yo los recojo. ...Ahora soy yo la que vela por ti: La vida es una cuna y somos nosotros, vuestros hijos del allá, los que nos inclinamos sobre vosotros. Cuando ya no te sientas angustiada, entonces por fin entenderás mi voz».
Los hijos que parten con la aurora no son hijos de la noche; están en el corazón del día. -Para nosotros, las estaciones desaparecen y creemos que nos arrastran hacia la tarde, hacia un horizonte de pobres esperanzas. No vamos hacia la tarde, sino hacia la aurora de nuestros hijos. Ellos nos esperan puesto que nunca nos dejaron. En la aurora de nuestros hijos está ya nuestra propia eternidad.